¿Tú también viste venir lo del Coronavirus o estás siendo víctima del sesgo de retrospección?
Sí, tú también sabías que lo del Coronavirus era muy gordo ya antes del 8-M y que había que haber actuado antes. Y no se te ocurre pensar cómo el Gobierno no fue capaz de darse cuenta entonces y ahora va y toma las medidas que toma, con tanto desacierto en cuestiones tan obvias que están gestionando inútiles integrales que dicen ser reputados científicos ¿Sí, o qué?.
Pues es posible que lo supieras, y también es posible que estés siendo víctima del sesgo de retrospección que enunció Daniel Kahneman, o del síndrome de Dunning-Kruger, o ambos a la vez. ¿Y en qué consisten?
Lo cuenta Daniel Kahneman en su libro “Pensar rápido, pensar despacio”. En uno de los estudios que realizó formuló una larga batería de preguntas a un montón de analistas sociológico/políticos sobre cuestiones geopolíticas futuribles, preguntándoles por el grado de probabilidad de que ocurrieran determinados sucesos, como cambios de gobierno, crisis políticas, etc. alrededor del mundo. Tiempo después, una vez ya ocurridos o no los hechos en cuestión, se les volvió a preguntar por exactamente esos mismos hechos y el recuerdo que tenían de su predicción. Y el resultado tiene miga, porque de forma abrumadora, el grado de recuerdo sobre su predicción tendía a parecerse más a lo ocurrido que a lo predicho.
Es decir, nuestro cerebro juega siempre a ganar. Si nos preguntan sobre el grado de probabilidad de que ocurra un terremoto en tal sitio seguramente diremos que es muy baja, pero si ocurre el terremoto finalmente y dos años después nos preguntan qué recordamos haber predicho probablemente diremos que nuestra predicción era que el riesgo era alto. Nuestro cerebro tiende a jugarnos malas pasadas en esas cuestiones, pues le cuesta reconocer nuestra incapacidad para predecir ciertas cosas. A eso se le llama sesgo de retrospección.
Así lo cuenta Kahneman en su libro “Pensar rápido, pensar despacio”:
"Si un posible acontecimiento se había producido, los encuestados exageraron la probabilidad que le habían asignado anteriormente. Y si el posible acontecimiento no se había producido, los participantes recordaron equivocadamente que siempre lo habían considerado improbable. Además, los experimentos mostraron que los participantes tendían a exagerar el acierto no solo de sus predicciones originales, sino también de las que hicieron los demás."¿Nos suena esta idea?: “¿No solamente lo sabía yo, sino que lo sabía todo el mundo”
"Nuestra incapacidad para reconstruir creencias pretéritas inevitablemente hará que subestimemos el grado en que acontecimientos del pasado nos sorprendieron. Una vez que adoptamos una nueva visión del mundo (o de una parte de él), inmediatamente perdemos buena parte de nuestra capacidad para recordar lo que solíamos creer antes de que nuestro pensamiento cambiara."
Una de las características de este sesgo es que se multiplica su incidencia en tanto que mayor haya sido la transcendencia del hecho:
"Cuanto peores son las consecuencias, tanto mayor es el sesgo de la retrospección. En el caso de una catástrofe como la del 11-S estamos especialmente dispuestos a creer que los funcionarios que no supieron prevenirla fueron negligentes o estuvieron ciegos. El 10 de julio de 2001, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) obtuvo la información de que al-Qaeda estaría planeando un gran ataque contra Estados Unidos."Entonces, está claro que todos sabíamos que era un disparate la manifestación del 8-M y que fue una gran irresponsabilidad hacerla (sí, sobre todo la manifestación del 8-M, el resto de la gran cantidad de actos celebrados ese mismo día ya no tanto) ¿no es así?.
¿O no? ¿Es posible entonces que hayamos sido víctimas de este sesgo de retrospección o realmente lo vismo venir?.
Les llamamos capitanes a posteriori, porque solo ahora ven con claridad lo que iba a ocurrir en el pasado, pero en realidad se trata del sesgo de retrospección, que queda más finamente dicho.
Qué atrevida es la ignorancia (el efecto Dunning-Kruger)
Otra cuestión que nos ronda la cabeza estos días es el cómo es posible que se llamen a sí mismos científicos personas que un día dicen una cosa, otro día otra y cambian de opinión a cada rato ¿Esperan que confiemos en ellos con tanta contradicción? Si es que, además, es de sentido común que basta con… ¿te suena también esta reflexión? Seguro que se te ha pasado por la cabeza, reconócelo.
Bueno, esa forma de pensar significa dos cosas, que o bien eres una eminencia en epidemiología y economía global con varios doctorados por Oxford o Cambridge al respecto, que puede ser, o bien lo mismo estás siendo un poquito víctima del efecto Dunning-Kruger. Según este sesgo cognitivo “los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas, midiendo incorrectamente su habilidad por encima de lo real. Este sesgo se explica por una incapacidad metacognitiva del sujeto para reconocer su propia ineptitud” (Wikipedia). Es decir, el primer peldaño en la escalera del conocimiento es empezar a reconocer la propia ignorancia o, como reza el dicho popular: “qué atrevida es la ignorancia”.
Así que no te sientas mal si tú también dijiste que ya lo veías venir 100% y que Fernando Simón no tiene ni puta idea. Ya sabes lo que ha pasado: has sido víctima de estos dos sesgos cognitivos. No es que seas mala persona ni nada de eso. Y bueno, ya no hay razón para que sigas diciendo eso que decías. O, si lo haces, al menos ya sabes cómo se llama lo tuyo.
Para saber más:
- Kruger, Justin; David Dunning (1999). «Unskilled and Unaware of It: How Difficulties in Recognizing One's Own Incompetence Lead to Inflated Self-Assessments». Journal of Personality and Social Psychology 77 (6): 1121-34 (https://dx.doi.org/10.1037%2F0022-3514.77.6.1121)
- Kahneman, Daniel (2011). Pensar rápido, pensar despacio. Farrar, Straus and Giroux.


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